Columna Carolina Schmidt Zaldívar, Ministra del Servicio Nacional de la Mujer
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viernes 27 de julio de 2012
Mujer y trabajo en el Chile de hoy
LA DESIGUALDAD en derechos y oportunidades entre hombres y mujeres es una de las principales dificultades para alcanzar el pleno desarrollo económico y social de una nación. Tanto es así que el Foro Económico Mundial mide esta variable anualmente. En el año 2009, Chile ocupaba el lugar 64 entre 134 países. Hoy hemos logrado disminuir esta brecha, ocupando, en 2011, el puesto 46. El trabajo realizado por el gobierno del presidente Sebastián Piñera se ha focalizado en la disminución de estas desigualdades, generando las condiciones necesarias para avanzar hacia una plena igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el país.
En 2011 alcanzamos un récord en participación laboral femenina, cuyas bajas tasas en nuestro país han sido las mayores fuentes de desigualdad. De los 211 mil empleos creados durante el año recién pasado, el 63% de ellos fueron para mujeres. Este año, la Encuesta de 0cupación en el Gran Santiago, elaborada por la Universidad de Chile, demostró que la participación laboral femenina alcanzó una cifra que superó por primera vez en la historia de nuestro país la barrera del 50%. Y no podemos dejar de mencionar el gran esfuerzo hecho por el gobierno al hacer realidad la entrega del Bono Trabajo Mujer, que recibirán las trabajadoras que pertenezcan al 30% de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, lo que alcanza a un millón 200 mil personas.Por talento, capacidad, garra y preparación, las empresas están optando cada día más por mujeres. Chile no alcanzará su pleno desarrollo si no cuenta con el aporte de la mitad de su población. No existe una política pública más efectiva para derrotar la pobreza y alcanzar el desarrollo que un segundo ingreso en el hogar. Y cuando en el hogar hay un solo adulto, la posibilidad de tener un trabajo remunerado hace toda la diferencia entre mantenerse en la indigencia y salir adelante junto con la familia. La incorporación de la mujer al mundo laboral sin duda significa mayores recursos económicos y la superación de la pobreza, pero sobre todo brinda la oportunidad de desplegar capacidades; el trabajo es esencialmente fuente de dignidad y justicia.Además, nos enfrenta a nuevos desafíos, como lo es lograr que hombres y mujeres podamos conciliar mejor el mundo laboral con el mundo familiar. En la medida que vayamos concretando avances en este sentido, como lo hace la ley de postnatal, o medidas que aumenten la flexibilidad laboral, reduzcan los tiempos de traslados o incrementen las opciones de cuidado infantil, lograremos una sociedad más productiva, con una mejor calidad de vida y, definitivamente, más feliz.El gobierno del presidente Piñera se la ha jugado por el cambio, por emparejar la cancha y generar una sociedad de oportunidades. El incremento en la participación laboral femenina, las políticas de capacitación en áreas no tradicionales -como la minería y la construcción-, el incentivo al emprendimiento femenino, las buenas prácticas laborales con equidad de género implementadas, dan muestras de que avanzamos en la dirección correcta.

























