• [A-]
  • [A]
  • [A+]
  • [C]
  • Home
  • /
  • Entrevista
  • /
  • The Clinic: Claudia Pascual, Ministra del Sernam

Entrevista

  • A
    aA
    aA
    aA
    Entrevistaviernes 06 de junio de 2014

    Entrevista en The Clinic. Claudia Pascual, ministra del Sernam:

    Entrevista en The Clinic. Claudia Pascual, ministra del Sernam:

    Es la primera comunista que ocupa una cartera ministerial desde hace 41 arios. Antropóloga y con un largo historial de trabajo en temas de género, Claudia Pascual explica la importancia de que el Sernam se esté convirtiendo en un ministerio para la transversalización de las políticas de género y considera que invocar al mérito de las mujeres para desacreditar la ley de cuotas es "un poquito ofensivo".
     
    ¿Cuándo empezó a militar en el partido Comunista?
    -Yo milito desde chica, desde los trece años. Pasé por las juventudes, trabajé en mi enseñanza media, universitaria, y luego he seguido en el partido hasta el día de hoy.
     
    En El País de España usted contaba que sus abuelos venían de España y que también eran comunistas.
    Si, por el lado de mi padre efectivamente tengo más generaciones de militantes comunistas.
     
    O sea, es como una tradición familiar
    -No sé si tan larga, jaja, pero si. Tuve abuelos, padres, que fueron, hoy ya no lo son, tíos, tías, primos también_ Pero no son los únicos colores que hay en la familia Son variados, variados. De todos lados.

    ¿En qué momento de esta militancia despierta el tema del feminismo?
     
    -Yo fui parte de la comisión de mujeres de la juventud. A la necesidad de entender cómo a las desigualdades primeras que uno ve, que son las económicas, que uno las siente con mucha fuerza, empiezan también a sumarse otras desigualdades, como la entre hombres y mujeres. Uno hace un proceso reflexivo. Cuando uno es más chica cree que es como igual, pero en realidad no es tan igual. En la medida en que uno va creciendo o que asumes otro tipo de expresiones de vida te das cuentas que efectivamente te llegan con mucha fuerza las desigualdades de género. Hay un proceso de concientización importante que yo creo que pasa en muchas mujeres, no sólo a mí, que uno se siente mucho más igual cuando es más chica, en la infancia, y sin embargo, en la medida que vas creciendo y hay etapas de la vida en que te vas insertando en otros ámbitos, te das cuenta que ya no eres tan igual.
     
    ¿En qué aspectos de la cotidianeidad de militar en un partido uno se va dando cuenta de que no es tan igual al resto de los militantes?
    -No sé, yo creo que no es que hayan mecanismos y barreras que funcionen explícitamente, un código que diga "no puedes hacer esto ni puedes hacer esto otro", sino que tiene que ver con que somos un país que tiene una cultura machista. El machismo no es patrimonio de los hombres, es un sistema cultural. Funciona y opera sobre todos y cada uno de nosotros, hombres y mujeres, y por lo tanto es implícito. Siempre hay espacios en los que las tomas de decisiones son más fáciles entre grupos más de hombres que incorporar visiones de mujeres. Se resuelve siempre con el que se tiene más cerca Y eso va generando espacios que son más restringidos. No sólo le pasa a una colectividad política sino que al conjunto del país. Los temas de no visibilizar con mayor fuerza las discriminaciones y las desigualdades con las mujeres y que sean tema de la agenda pública. Como que siempre estamos hablando de los otros temas que son sumamente relevantes, pero hablamos como si la reforma tributaria no nos afectara a las mujeres, como si la reforma al sistema electoral no les afectara a las mujeres, y por lo tanto que no tenemos opinión; corno si un tema de salud no nos afectara Tiene que ver con esa poca conciencia de que todo el quehacer y el desarrollo y la inclusión en los espacios culturales, sociales y políticos no son neutros.
     
    Hay un sesgo de género en todo
    -Todos tienen, Cuando no se visibilizan es mucho más difícil que se hagan prácticas explícitas para incluir las visiones de las mujeres y por lo tanto para poder incluirlas a ellas en esos mismos marcos.
     
    Dentro del PC tuviste un importante rol en poner a las mujeres en el primer frente. Destacar la importancia de que las mujeres también sean candidatas a cargos políticos. Cosa que antes no había pasado tanto.
    -Mira, no he recibido nunca ese reconocimiento así que me estoy enterando por ti de aquello, así que no sé. Pero lo que sí quiero decir es que recojo lo que fue muy importante, las mujeres comunistas a lo largo de más períodos de la historia del país fueron muy importantes para el movimiento de las mujeres en Chile y para las conquistas de muchos derechos. Hay mujeres sumamente destacadas en el ámbito de las sufragistas, en el derecho a la educación. Las mujeres y su incorporación a lo que fue la construcción del movimiento obrero; eso no se hizo sólo entre hombres salitreros. Mujeres destacadas como Mireya Baltra, Julieta Campusano. La misma Gladys. Creo que si he podido ser un aporte en que se pueda visibilizar la importancia de que se puedan abrir esos espacios, en que las mujeres somos también capaces. Tenemos las mismas capacidades, no tenemos las mismas oportunidades, tenemos mérito al igual que cualquier otro dirigente. Creo que es naturalizar esa situación. En ese sentido me siento orgullosa de haber podido cooperar en aquello. Sin embargo no me lo atribuyo como un mérito exclusivo mío.
     
    Claro, porque además una cosa es ser dirigenta y otra que un partido te apoye para enfrentarte a una elección popular. Que es acoger el mérito.
    -Tú me planteaste el tema solo en el ámbito de las candidaturas. Yo creo que hemos hecho una reflexión, no la hemos avanzado del todo como corresponde, pero intentamos tener una preocupación especial por visibilizar más candidaturas de mujeres.
     
    Es la primera ministra comunista en 41 años. ¿Qué significa ser comunista hoy?
    -Creo que lo que nos ha definido siempre tiene que ver con luchar por conquistar una sociedad más justa en lo social, lo político, lo económico, lo cultural; que pueda generar inclusión, que pueda asumir el no tener un país desigual. Hoy día eso nos sigue caracterizando. Siento que es un compromiso muy fuerte y esa lucha no es intelectual, es una tarea que por lo menos para mí es un compromiso de vida, que implica el espacio de trabajo y también ser militante social, estar en las organizaciones. Y es lo que tratamos de hacer, poder ser lo más integrales posibles. No perfectos, integrales, que es muy distinto.
     
    VOTAR POR MUJERES 

    ¿Cuál es la importancia de que este Servicio Nacional devenga en ministerio de la Mujer?
    Es super importante. Es una discusión que estuvo desde la propia generación del Sernam, poder ser ministerio y poder establecer un nivel de prioridad y de visibilización en términos de cómo van a ser tratados los derechos de las mujeres, cómo vamos a trabajar las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres, cómo se va a establecer también el que las otras carteras ministeriales piensen en perspectiva de género para ir avanzando en que no se den esas brechas. Que es una tarea de la cual no te gradúas nunca, porque como el país va cambiando, te van saliendo nuevas necesidades. Se ha trabajado en eso todo este tiempo y hay avances en el Semam. En los noventa fue una de las primeras institucionalidades en América Latina encargada de visibilizar. A pesar de todos estos avances estamos quedando cortos, falta celeridad en el avance. Necesitas dar un salto cualitativo importante. Eso explica el por qué es importante pasar a ser ministerio. Implica asumir que es necesario mejorar las funciones y atribuciones, asumir el trabajo de transversalización de la perspectiva de género y trabajar en un nuevo ciclo a partir de dar cuenta de los cambios que tiene el país, y de dar cuenta que la mujer chilena no es la mujer chilena, sino que somos las mujeres que tenemos diversas formas de incorporamos y de desarrollamos en el ámbito económico social; que tiene que haber una pertenencia cultural, territorial de las políticas.
     
    Hay bastante diferencia entre las políticas públicas de género que se podían plantear en los primeros gobiernos de la Concertación con lo que se puede proyectar ahora, en que las políticas que se plantean son un poco más "atrevidas". ¿Qué ha cambiado para que se puedan plantear estas ideas y con más apoyo popular?
    -Yo creo que aquí no se construyó un programa de gobierno con la idea de decir, a ver, a quién le gana el más atrevido. No es competencia, sino que tiene que ver con dar cuenta que el programa de gobierno está respondiendo a cambios de país, a cambios en la ciudadanía, avances en ciertas concepciones en términos de que la política pública no puede imponer las decisiones, pero sí tiene que dar las alternativas para que cada uno pueda resolver de acuerdo a sus opiniones, creencias, formas de ver el mundo. Creo que esta es una agenda de género que da cuenta de aquello y de que es necesario ir reflexionando de manera constante y poder reconocer que hay una desigualdad estructural entre hombres y mujeres.
     
    ¿Hay un triunfo más ideológico ahí, mirándolo desde el feminismo?
    -Creo que en esto, cuando uno cataloga si esto es triunfo de tal o cual, siempre deja el espacio para determinar quién puede ser el o la perdedora. Lo que aquí está en juego es poder hacer un diagnóstico que es muy potente y tiene que ver con que el país es muy desigual en la distribución de los ingresos, de los derechos y poder entre hombres y mujeres. Hacerse cargo de las desigualdades y por lo tanto generar un programa que te permita abordarlas entendiendo también que tienes cuatro años, que ojalá tuvieras los recursos económicos para hacerlas toda, Creo que el programa de gobierno parte de un reconocimiento de la desigualdad y de que hay una ciudadanía que espera cambios. A mi juicio en ese sentido no hay ganadores ni perdedores, sino es hacerse cargo de una realidad que tenemos hoy día.
     
    En la época de la lucha por la píldora del día después, ¿cuál fue tu rol dentro de las organizaciones de mujeres? ¿Cómo participaste del movimiento?
    -Efectivamente como muchas mujeres fuimos parte de las manifestaciones, creo que es parte de la política pública que tiene que estar al alcance de las personas y que las personas tienen el derecho y la opción de decidir si lo toma o no lo toma. Lo que no podía estar pasando en ese momento era que no hubiera acceso a una política pública que estaba siendo demandada.
     
    ¿Qué va a pasar con la ley de aborto terapéutico?
    -Yo en eso quiero... Nosotros tenemos una agenda de género que plantea y que estamos en estos momentos abocados a lo que tiene que ver con la tramitación de la creación del ministerio de la Mujer y la Equidad de Genera Estarnos también haciendo el seguimiento del tema de las cuotas de género; ya se anunció donde se ubicarán las 24 casas de acogida que permiten duplicar el número de casas que hay en el país para acoger a mujeres que sufren violencia y están en riesgo vital. Tenemos que implementar las cuatro que se harán este año en Tocopilla, QuiIlota, San Bernardo y Puerto Montt. En el programa está comprometido lo que tu planteas pero no está en este minuto en preparación no es inminente. Entonces no tengo respuesta en este minuto no porque la esté ocultando sino porque es algo que vamos a estudiar, pero ahora estamos abocados a otros puntos de la agenda Está como compromiso de programa pero todavía no hay fecha.
     
    El tema está bien presente en el debate hoy, desde que una joven de 17 años de La Reina corre nesgo vital por un aborto hecho en su casa.
    -Con el ánimo de no exponer más a esta menor de edad: creo que se ha llegado tarde. Es lamentable lo que ha ocurrido. Tenemos una menor de edad que no lo está pasando bien, que tomó decisiones sin mayor compañía, no tuvo tampoco el acceso a prevención de un embarazo no deseado que finalmente la hace tomar una decisión como esta No tengo más antecedentes del caso, por lo tanto solo puedo decir que como país no me gustaría que estos casos se repitieran y que por eso esperamos poder avanzar en una política pública integral que nos permita generar los espacios de educación sexual adecuados para que los jóvenes puedan tomar las decisiones y prevenir. No queremos que las cifras de embarazo juvenil sigan creciendo como lo hacen. Siento que hay que proteger en este minuto a la menor, que ha sido muy sobrexpuesta. Lamento muchísimo que se haya difundido hasta su domicilio. Eso no se hace así piense cualquiera lo que piense. Hay que ponerse en el zapato de ella Me preocupa Está muy asediada por la prensa.

    El hecho de que la prensa exponga su dirección es también violencia.
    -No voy a juzgar el caso, lo que sí puedo decir es que es lamentable, hemos llegado absolutamente tarde, pero lo que no puede pasar es que, yo de verdad siento muchísimo, entiendo que se pudo actuar a tiempo y se rectificó la información, pero ya hubo público conocimiento de una información que le afecta también a su familia y vecinos. Hay un tema muy complejo.
     
    El año pasado a una niña de once años la embarazó su padrastro. Salió su mamá a echarle la culpa a ella, después Piñera dijo que la niña ya era madura para ser mamá. Qué pasa con esos casos, con esa naturalización de la discriminación y la violencia.
    -A mí me parece que va más allá de los casos que tú cuentas. En nuestro país lamentablemente está muy naturalizada la violencia contra las mujeres. Violencia que además se sufre en distintas edades, distintas etapas de la vida Es una gran tarea y que no es solamente de las mujeres, es una tarea de país, de Estado, de sociedad. Que tenernos que asumir mujeres y hombres independientes de nuestra forma de pensar. Donde hombres y mujeres podamos vivir sin violencia Aquí hay violencia en el espacio doméstico, en las relaciones de pareja, en el espacio laboral, en el espacio público de la calle. Eso hay que colocarlo en espacios de debate que impliquen hacerlos patentes, explicitarlos. De ahí la necesidad de no dejar pasar cada caso de femicidio. Ojalá pudiéramos no tener que dar cuenta de las cifras, sino hace, una reflexión a partir de cada uno de los casos, de por qué se están dando. Que cada mujer sea una mujer con rostro. Que terminó violentada hasta resultar muerta.

    ¿Cómo se lleva la cuenta de femicidios? ¿Lo lleva fiscalía, el Sernam o los medios de comunicación?
    -También es un compromiso del programa, poder generar registros únicos. No sólo de los casos de violencia contra las mujeres sino que hay que generar estadísticas, cifras, indicadores únicos que nos permitan a las políticas públicas abordar de mejor manera, en primer lugar, la prevención. Contar cuántas mujeres muertas tenemos en el país es llegar tarde. Pero independiente de la cifra hay que pensar también que aunque lleguemos a una, una es indignante. Una es imposible, una es la que no queremos.
     
    ¿Cómo se hace ese trabajo de prevención? Ya está claro que no permitir que el hombre se acerque a la mujer a menos de cien metros no funciona
    -Lo que nosotros estamos trabajando ahora es que hay un circuito que se activa cuando las mujeres denuncian, aquí entran distintos actores y actrices institucionales. Está el ministerio público, está el Sernam, están las policías uniformadas, el Minsal, los jueces, las juezas. Tenemos que hacer una coordinación intersectorial que permita ir revisando cuánto más podemos mejorar y también revisar los procedimientos que nos permitan cumplir con otra de las metas del programa de gobierno que tiene que ver con la modificación de la ley 20066 de VIF, para poder acoger todos los ámbitos de violencia contra la mujer, que no sólo se dan en el espacio doméstico.

    ¿Por qué es importante la ley de cuotas y qué le dirías a los detractores, a los que apelan al mérito, por ejemplo?.
    -Primero diría que en general todos los chilenos y las chilenas esperamos que los candidatos y quienes son electos tengan méritos, por lo tanto no debe ser una característica solamente dirigida a las mujeres. Creo que es un poquito ofensivo pensar que no tenemos mérito para estar. Lo segundo es que hemos esperado muchos años todas las mujeres que participarnos en política, las que nos organizamos socialmente, que nos interesa mejorar nuestros espacios, nuestra sociedad, porque la incorporación de las mujeres fuera de manera más rápida a estos espacios de decisión sin mecanismo alguno. 
     
    Como se ha esperado tanto tiempo y esos cambios no se han dado está el compromiso de poder generar mecanismos que están probados en otros países, que han ayudado a subir ostensiblemente la representación de las mujeres. En este caso se ha optado por el criterio de género dentro de la reforma electoral, que permita que en las listas de los partidos a nivel nacional, no tenga ninguno de los dos géneros más del 60 por ciento ni menos del 40 por ciento. Esperamos que esto sea un fuerte incentivo, implica que cada una de las colectividades políticas hagan este esfuerzo porque tiene que ver con la validez o no de su inscripción, así que no es optativo si se cumple o no la cuota Yo estoy convencida de que muchas mujeres están dispuestas a ser candidatas, que están peleando estos espacios en las colectividades. Es un espacio de corregir una desigualdad, una subrepresentación. Si las mujeres somos la mitad y un poquitito más del país, si las mujeres somos más de la mitad del padrón electoral y participamos más de los procesos electorales, ¿por qué vamos a tener una representación tan baja en el congreso? Las mujeres tienen un espacio de eficiencia, una vez que son candidatas, salen más.
     
    La gente quiere votar por mujeres.
    -Exactamente, sin embargo les cuesta llegar a ser candidatas. Este criterio va en pos de eso y también plantea un incentivo para que los partidos cumplan no solo con la cuota sino que hagan un esfuerzo por identificar y permitir los lugares en donde den cuenta de reales posibilidades de efectividad; de ahí que el incentivo de las 500 UF sea al resultado por candidata electa.
     
    Trabajaste en la Dirección de Bienestar de la Universidad de Chile en el tema de prevención de drogas. En tu experiencia, qué piensas de la despenalización de la marihuana?
    -Creo que es un ámbito opinable, que efectivamente es la ciudadanía quien tiene que pronunciarse y por lo tanto también lo tendrán que ir discutiendo las políticas públicas en la medida de esos avances, obviamente.
     
    ¿Pero qué opinas tú?
    -No es parte de lo que está hoy día en el programa pero no está negado como debate y eso me parece que es un espacio absolutamente debatible. Creo que hay un segmento de la ciudadanía a quienes les parece importante y por eso no creo que sea un tema vetable, tiene que ser parte del debate público

Copyright © 2017 . Servicio Nacional de la Mujer | Mapa del Sitio | Gobierno de Chile | Politica de Privacidad
XHTML 1.0 Transitional | CSS 3
AVISO